Recomendado | “El milagro Del Potro” por Sebastián Torok


El libro escrito por el periodista Sebastián Torok recolecta un sinfín de
testimonios acerca de la rica historia de vida del tenista tandilense, quien en el 2016 alcanzó la gloria.

-¿Por qué elegiste a Del Potro para escribir un libro?

Porque siempre me pareció un personaje muy interesante, muy atractivo, con muchas historias periféricas más allá de lo que se veía en la cancha, que ya de por si era mucho. Un personaje con muchas historias paralelas y ricas desde su infancia hasta el día de hoy. Hacía muchos años que tenía ganas de escribir, en el 2014 fue cuando me decidí, después pasó lo de las cirugías en la muñeca izquierda y eso me detuvo un poco y retomé en julio del año pasado, después que el diario me mandara a Tandil a cubrir el recibimiento que le hacían luego de ganar la medalla de plata. Estuve en su colegio, en la intendencia, en el barrio Falucho que es el de su infancia, recorrí un poco de todo y fue el impulso final que me faltaba para decidirme de que era un buen personaje como para abordar esta suerte de biografía.

-¿Cuánto tiempo te llevó realizarlo y cómo te manejaste con eso?

Me llevó aproximadamente ocho meses todo el trabajo y manejé el tiempo como pude, porque lo que me demando mucho además de la escritura fue el tema de las entrevistas, ya que hice una lista aproximadamente de 30, 35 personas y llegué a casi 70, que ese creo que es el gran secreto y fundamento del libro. Mi horario del diario era por la tarde así que usaba las mañanas o mismo las madrugadas cuando volvía del trabajo, después estuve en marzo casi un mes en casa por licencia debido a una operación en la rodilla izquierda, así que usé mucho ese
tiempo de recuperación también.

-¿De qué manera fuiste juntando el material?

Más que nada el secreto del material que tiene este libro y los detalles inéditos fueron a partir de lo que hablé con toda la gente que estuvo a su alrededor. Desde su maestra de sexto grado, sus compañeros de fútbol, hasta Franco Davin, Gabriela Sabatini, médicos y preparadores físicos. Una vez que tuve todo ese material, lo desgravé y lo ordené un poco. Además de muchas entrevistas que le había hecho a Juan Martín, muchas en Pessaro, Glasgow, Zagreb, otra que le realicé a fin de año para la revista de La Nación, y mucho material que ya tenía. El material sobre todo fue a partir de los casi 70 entrevistados.

-¿Qué fue lo que más te llamo la atención de todo lo que te contaron sobre él?

Creo que lo que más me llamo la atención fue la personalidad muy fuerte que ya tenía desde chiquito, el objetivo que se proponía trataba de cumplirlo cueste lo que cueste, desde una cosa mínima como por ejemplo una anécdota que cuenta Marcelo “Negro” Gómez de una vez que van a un torneo de menores, una categoría que Juan Martín siempre la ganaba fácil, y ese sábado antes de la final le preguntó a qué hora era el partido. Al “Negro” le pareció extraño porque él no se preocupaba por eso. Al otro día perdió 6-0 y 6-1, volvieron rápido a Tandil junto con el padre, llegaron allá y al rato se fue a jugar al fútbol una final. No le había dicho nada a nadie, eso es un ejemplo que ya desde tan chiquito trataba de cumplir el objetivo que el quería. Su entrenador de fútbol, Aramburu, en el club
Independiente de Tandil me contaba detalles que hacían ya la diferencia a nivel psicológico, y sobre su temperamento, comparado al resto de sus compañeros. Él tenía una gran disciplina ya de chico, sobre todo inculcada por su madre que es maestra, ella casi nunca quiso que dejara de estudiar, hasta que su nivel tenístico fue tan alto que tenía que entrenarse mucho más y ella misma aceptó que hiciera un colegio a distancia.

-¿Creés que fue clave la participación de Franco Davin y Martiniano Orazi?

Fueron la base del libro, acompañaron a Juan Martín durante uno siete y el otro ocho años, y nadie vivió tan cerca esos tiempos buenos y malos como ellos dos. Y durante todo ese lapso ellos no hablaban con la prensa prácticamente, mucho menos Orazi, y en el libro quisieron hablar, horas y horas de grabación con ambos.
Cuentan detalles increíbles, hablan de cómo se terminó la relación hasta cómo a mediados del 2015 iban a tocarle el timbre a la casa a Juan Martín para tratar de despertarlo o acompañarlo a desayunar porque estaba depresivo directamente y no encontraba una solución. Después los detalles que me han contado los dos, de los momentos en los que estaban solos en el Hospital Rochester y las decisiones que tenían que tomar, o cómo trabajaba el medico Berger que uno conoce que es bueno pero no sabía cómo era esa relación. Los testimonios de ellos dos han sido
fundamentales y muy ricos.

-¿Cómo fue la repercusión en Tandil?

Fue excelente, se presentó antes allá que en Buenos Aires, en el Salón Blanco del Palacio Municipal, vinieron aproximadamente unas 100 personas de todas las edades, también estuvieron los padres de Agustín Acosta, que forma parte de un capítulo especial del libro, ya que era un chiquito de ocho años que falleció de una enfermedad severa en cinco meses y tuvo una relación muy fuerte con Del Potro. También estuvieron los padres, el intendente, Mariana Pérez Roldán y según me contó la dueña de la librería principal de Tandil se vendió muchísimo. Me hicieron
entrevistas en todos los medios de allá, hasta estuve en un programa de televisión. Tuvo y sigue teniendo una excelente repercusión.

– ¿Te quedó algún tema pendiente para profundizar o cumpliste todos tus objetivos?

El libro realmente es un viaje muy profundo a muchos estados emocionales y deportivos de Del Potro, nunca se hizo un trabajo así. Abarqué casi todo, obviamente es un personaje tan rico, con tantos años de competencia y con tanta
vivencia que siempre quedan cosas. Cuando estuve en Tandil o en otros lugares se me ha acercado gente contando nuevas anécdotas que ojalá las pueda volcar en una segunda edición.

▶️ Leé esta nota en la página 66 de nuestra revista.

Fotos Gentileza: Sebastián Torok y Ediciones B.

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