Columna Guillermo Caporaletti | ¿Miami, Orlando o Pekín?

¿Miami, Orlando o Pekín?

El Miami Open fue considerado, desde su creación, el “Quinto Grand Slam”. Fue el primero que organizó un certamen mixto de casi dos semanas. Similar a un Grand Slam, pero con la enorme diferencia que los partidos se juegan al mejor de tres sets. En las últimas temporadas, Miami se vio superado por Indian Wells, que lo igualó en cantidad de jornadas pero lo superó en servicios para los tenistas. Es más, los propios jugadores en una votación eligieron al torneo californiano como uno de los tres mejores del calendario.

Quizás a Miami lo perjudicó una disputa legal sobre unos planes de ampliación y mejoras en su infraestructura que son indispensables para su crecimiento, pero que son muy complicadas por su supervivencia natural. El centro de tenis, en Key Biscayne, está en una zona llamada Crandon Park, un espacio  público que nuclea una vegetación muy especial y especies en peligro de extinción.

Por esta razón el torneo corre peligro, ya que no se permiten cambios en sus espacios y mejoras en las diferentes zonas del predio. Los propios jugadores han brindado su opinión. “Es evidente que se tiene que hacer algo. Este campeonato no ha cambiado en los últimos tiempos. Necesita mejoras y servicios para los jugadores”, comentó Rafael Nadal.

Las actuales instalaciones pertenecen al condado de Miami-Dade. El empresario millonario William Matheson compró las tierras en 1908 y luego de su fallecimiento su familia las donó al condado. Pero una condición fundamental es la que hoy pone en peligro a esta sede. La condición fue que las tierras se utilizaran únicamente como parque público, para mantener todas sus especies. Al día de hoy es muy común observar, en varios sitios del complejo, iguanas y otras especies animales.

IMG, empresa de gran prestigio dueña del torneo, quiere invertir más de 50 millones de dólares pero no se ponen de acuerdo con uno de los herederos de Matheson, quien comenta a viva voz que esto alteraría los términos de la donación. Ante esta negativa, los organizadores ya estarían analizando, una vez que finalice el contrato o tal vez antes, trasladar el torneo a otra sede. Este año se escuchó que Orlando podría ser una alternativa. Hasta se llegó a mencionar que un país de Asia podría ser nueva sede.

Serena Williams, que no jugó la edición 2017, señaló que “dejar Miami sería un golpe muy duro para nuestro deporte. Es un lugar ideal.” La menor de las Williams tiene un gran recuerdo de este certamen por su cercanía a Palm Beach, su lugar de residencia. A pesar de no haber realizado grandes cambios, Miami mantiene su glamour y a la mayoría de los jugadores siempre los seduce este torneo. Es ideal por su clima, por sus proximidades con el mar, las playas, los links de golf, los shoppings y las noches agradables.

Este año lo disfrutó Roger Federer. El suizo venía de ganar Australia e Indian Wells. Llegó a Key Biscayne entonado, agrandado. Cada práctica fue un deleite. Asombró a todos. Y se metió al público en el bolsillo. Nuevamente ganó después de pasar algunos sustos contra Berdych y Kyrgios. El propio Nadal lo sufrió en el encuentro final. Los próximos años serán clave. Seguirá la magia de Miami? Ese trayecto especial desde cualquier punto hasta llegar a la isla de Key Biscayne? ¿O el poderío de China se llevará el certamen hacia otra parte?

Foto Portada: Guillermo Caporaletti | Flor Segni
www.caporatenis.com

 

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[4°Edición] 

 

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